Si… esto ocurrió más o menos tal y como se expone.
La hipótesis que yo sostengo (nótese como surge de nuevo mi estigmatización matemática) es que aquella mañana se creo un circulo vicioso.
Jordi llevaba el tanteo sobre la silla-mesa (larga vida a la masificacion en las aulas) sobre las veces que la susodicha se giraba y esa tonteria nos hacia reir. La susodicha nos oia reir y se giraba. La cuenta aumentaba en un palito y nos reiamos. La susodicha nos oia reir y se giraba… etc etc…




Oh dios un bucle cósmico.
Las pocas veces que visité la facultad les cogí odio a aquellos malditos pupitres. Es físicamente imposible mantener en ellos el libro que el profesor escribió y te obliga a comprar a la vez que los folios para los apuntes que más te vale estar tomando.
Me encantan las expresiones de los personajes
Sobre todo la tercera viñeta, están geniales ambos dos en esa.